La sedestación en «W» en niños es habitual, especialmente entre los 2 y 6 años. En esta postura, el niño sienta en el suelo con las rodillas flexionadas y los pies hacia atrás, formando una especie de “W” con las piernas.
Aunque a muchos padres les puede parecer una postura cómoda o incluso graciosa, es importante entender qué implica y cuándo puede ser recomendable intervenir.
¿Por qué los niños se sientan en “W”?
Existen varias razones por las que los niños adoptan esta postura:
- Mayor estabilidad: la base de apoyo es más amplia, lo que facilita mantener el equilibrio sin esfuerzo.
- Menor exigencia muscular: no requiere tanta activación del core (abdomen y espalda).
- Hábito: algunos niños simplemente se acostumbran a sentarse así.
En muchos casos, esta postura aparece en niños con cierta hiperlaxitud (mayor flexibilidad articular) o con menor control postural.
¿Es perjudicial sentarse en “W”?
La sedestación en “W” ocasional no tiene por qué ser problemática. Sin embargo, cuando se convierte en la postura habitual, puede asociarse a ciertas dificultades:
- Débil desarrollo del control postural
- Menor rotación de tronco, lo que afecta al desarrollo de habilidades motoras
- Alteraciones en la alineación de caderas, rodillas y pies
- Riesgo de acortamientos musculares
Además, puede influir en actividades como gatear, correr o mantener el equilibrio en movimiento.
Señales de alerta
Conviene prestar atención si:
- El niño se sienta en “W” de forma casi exclusiva
- Le cuesta adoptar otras posturas (como piernas cruzadas)
- Presenta torpeza motora o se cae con frecuencia
- Tiene retraso en el desarrollo motor
En estos casos, es recomendable una valoración por un profesional.
¿Qué pueden hacer las familias?
No se trata de alarmarse, sino de educar el hábito postural de forma progresiva:
- Invitar al niño a sentarse con las piernas cruzadas (“posición de indio”)
- Proponer juegos en otras posturas (de rodillas, de lado, en banco)
- Evitar corregir de forma constante o negativa
- Fomentar el movimiento y la actividad física
La clave está en ofrecer alternativas sin generar rechazo.
¿Cuándo acudir a fisioterapia pediátrica?
Si la postura en “W” es muy frecuente o se acompaña de otras dificultades, la fisioterapia pediátrica puede ayudar a:
- Mejorar el control postural
- Fortalecer la musculatura
- Favorecer patrones de movimiento adecuados
- Asesorar a la familia con pautas personalizadas
Conclusión
La sedestación en “W” es común en la infancia y, en la mayoría de los casos, no supone un problema si es ocasional. Sin embargo, cuando se convierte en la postura predominante, es importante observar y, si es necesario, intervenir de forma temprana.
Ante cualquier duda, una valoración profesional puede aportar tranquilidad y orientar sobre el desarrollo adecuado del niño.
Si tienes dudas sobre la postura de tu hijo o su desarrollo motor, en Clínica Ainhoa Martínez podemos ayudarte con una valoración personalizada.



